PRIMER ACCIDENTE AEREO DE PASAJEROS, HUALAIHUE, 2 DE JUNIO DE 1937




El 2 de junio de 1937, el avión Sikorsky S-43 N° 2, llamado Chiloé, de la Línea Experimental Puerto Montt-Magallanes (de la FACh), zozobraría en Hualaihue, víctima de un temporal insoportable, causando la muerte de los cuatro aviadores militares tripulantes. Este fue el primer accidente de un avión de pasajeros en la ruta austral.
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En 1937 ocurrió el primer accidente fatal de un avión con pasajeros

(www.diariollanquihue.cl, 23 de junio de 2005)

Produjo conmoción mundial por el fallecimiento de cinco civiles y cuatro aviadores militares, y la pérdida de un avión Sikorsky dotado con la más moderna tecnología de la época.

El accidente de la avioneta Cessna 206, de la empresa Aerea Gala, con cuatro personas a bordo, ocurrido al atardecer del martes 21, en el sector Ayacara, reactualiza el casi octogenario problema que ha debido enfrentar la aeronáutica nacional en su afán de implementar las rutas hacia la patagonia occidental, con los medios de ayuda y seguridad imprescindibles para la navegación aérea.

El afán surgió con el propio nacimiento de las primeras líneas comerciales que unieron nuestro espacio aéreo, entre Arica y los confines patagónicos del país.

En el estuario Aisén

Con el surgimiento de la Línea Aérea Experimental a Aisén la Fuerza Aérea debió sufrir, el 23 de enero de 1930, la pérdida del teniente Aníbal Vidal Silva y del sargento mecánico Ernesto Román quienes, junto con su avión anfibio Vickers Vedette, se hundieron en el mar al precipitarse desde 500 metros de altura, tras ser atrapados por un torbellino, a la salida del estuario Aisén, zona permanentemente barrida por temporales y cubierta por bancos de neblina.

Por consiguiente la tragedia se debió a las cambiantes condiciones del tiempo que en ese sector imperan durante casi todo el año. Debe tomarse en consideración que el Canadian Vickers Vedette era un frágil biplano con motor de 225 Hp., que desarrollaba una velocidad de 120 kilómetros por hora (autonomía 2 horas 45 m.) y que tenía sólo una cabina de doble comando (piloto y copiloto) y con un pequeño espacio con instalaciones de radio en su parte delantera.

Los Sikorsky

El 28 de junio de 1935 se creó la Línea Aérea Experimental a Magallanes que fue dotada con dos anfibios Sikorsky S.43 con capacidad para 16 pasajeros, aeronave de dos motores Pratt y Whitney Hornet de 750 Hp., piloto automático, girocompás, tren de aterrizaje retráctil, velocidad de crucero de 250 km/h., cabina con instrumental Sperry con equipo de radiotelefonía y telegrafía. Es decir, con todos los elementos apropiados para la seguridad de vuelo y el correspondiente apoyo desde tierra.

Hacia fines de mayo de 1937 los Sikorsky "Chiloé" y "Magallanes" habían realizado 26 viajes entre Puerto Montt y Punta Arenas y viceversa, la mayoría de ellos con pésimas condiciones de tiempo, luchando contra fuertes vientos, cerrazones y neblinas en primavera y verano, a lo que se sumaban las ventiscas y nieve en la temporada invernal, en una lucha dramática contra la naturaleza.




El primero con pasajeros

Fue el 2 de junio de ese año cuando se produjo el primer accidente de un avión de pasajeros en la ruta austral (el primero en el país se produjo el 2 de abril de 1931 cuando un avión Fairchild se precipitó en el campo aéreo de San Ramón, Chillán).

En la tarde de ese día se dio por desaparecido el Sikorsky "Chiloé" que había despegado de Chamiza en la mañana, piloteado por los tenientes Rodolfo Marsh y Darío Aguilera, tripulado por el sargento Arturo Peña Sepúlveda (mecánico), el cabo Fernando Hermosilla (radioperador), y con los pasajeros Lorenzo Lauschner, Norman Mac Auliffe, Manuel Francisco Núñez, Armando Sanhueza (alcalde de Punta Arenas) y la hija de este último Graciela, de tres años.

Conmoción mundial

Inmediatamente salieron en su búsqueda, desde Puerto Montt, los escampavías "Yelcho" y "Buzo Sobenes" y el destroyer "Condell" de la Armada y el remolcador "Foca" de la firma Oelckers. 65 hombres del Grupo de Ingenieros se dirigieron a patrullar las costas, mientras la Línea Aérea Panagra enviaba, desde Colombia, el Sikorsky "San Andrés", pues el accidente produjo conmoción en todo el mundo por las circunstancias emocionales que lo rodearon, como fueron la muerte de pasajeros civiles, de una niñita de tres años y de miembros de la Fuerza Aérea, aparte de que el teniente Marsh había contraído matrimonio hacía sólo un año y tenía un hijito de pocos meses.

"El Llanquihue" colocó pizarras en las calles para informar a la multitud, que se aglomeraba para imponerse de la tragedia, la más grande que hasta entonces había conocido nuestra aviación.

En punta Chauchil

Los lugareños dijeron haber visto que el Sikorsky había pasado a sólo 300 metros de altura frente a Punta Chauchil, que se habían escuchado dos detonaciones y vieron que la máquina se ladeaba sobre su ala izquierda y se precipitaba violentamente al mar, levantando una columna de agua, en momentos que había un fuerte chubasco, al sur de los Bajos de Santo Domingo, frente a Lliguimán (lat. 42º, long. 72º 46'); el 5 se encontró el cuerpo de un pasajero en la playa de la isla Ahuilliñi en las islas Desertores; el 9 se encontró otro cuerpo y restos del avión en isla Tranqui, y en noviembre parte de la quilla y otras piezas del Sikorsky en isla Huafo.

DESTACADO

Hundimiento

La máquina se ladeó sobre su ala izquierda y se precipitó violentamente al mar, levantando una columna de agua en un momento que había un fuerte chubasco.

Causas probables

El informe meteorológico para el día y hora probable del accidente indicaba: "barómetro 759.1 bajando, visibilidad mala, viento S.W. fuerza 6, lluvia y neblina".

"Con los conocimientos meteorológicos actuales, se podría aventurar a nivel de hipótesis, que el avión podría haber sido tomado por una corriente "cortante de viento" (wind shear) vertical descendiente que por las características de la zona, no es improbable que suceda con cierta frecuencia. El accidente tuvo características similares al del teniente Vidal ocurrido en parajes similares, cerca de la isla Santa Elena, en que se observó que el avión repentinamente se invirtió y se clavó en el mar. Este fenómeno ha sido posible de identificar y prevenir, mediante instrumentos especiales en tierra, sólo en la década de los ochenta, y no debiera ser desechado como causa probable en otros accidentes ocurridos en la zona austral", concluye un análisis publicado en el libro Historia de la Fuerza Aérea de Chile, tomo II, pág. 745.