TRAGEDIA DE AÑO NUEVO, INCENDIO Y EXPLOSIÓN EN VALPARAISO, 1 DE ENERO DE 1953









Ya se desarrollaba la fiesta de Año Nuevo de 1953 en Valparaíso, cuando en la madrugada comenzó a quemarse material de una barraca en Avda. Brasil, sin duda por efecto de los miles de fuegos artificiales que fueron lanzados esa noche.

El incendio avanzó rápidamente y alcanzó a los patios y bodegas del Departamento de Caminos del puerto, precisamente donde se hallaban depósitos de combustibles, pólvora y dinamita.

La acción de bomberos no fue advertida de estos fatales productos, los que generaron explosiones en cadena que acabaron con la vida de 50 personas, 36 de ellos bomberos, y dejaron 320 heridos.

El Presidente de la República, general Carlos Ibáñez del Campo, decretó duelo nacional por 3 días y junto con visitar a los heridos, presidió los primeros funerales.






("Así lo Vió Zig Zag", 1980)

("Revista Ercilla Extra 2.000 Semanas, 1933-1973")



 
LA EXPLOSION DEL 1º DE ENERO DE 1953

(www.bomberosvalparaiso.cl)

Noche del 31 de diciembre, noche de Año Nuevo, última noche de diciembre, fragante primavera, resonante de alegría contagiosa, de sana alegría que se desborda en cantos, en risas, en música, en frases cariñosas, amables. Todo invita al festejo; es la noche de los buenos augurios, en que se abren los corazones ansiosos de sinceridad, para brindar anhelos de mejor suerte al hombre en su destino. La ciudad está de fiesta. Luces de bengala, petardos, cohetes, fuegos de artificio multicolores, trompetas, chicharras, sirenas, todo se une en un grandioso concierto de luces, que llegan a su máximo de intensidad en el instante mismo en que se termina el año y da comienzo a la hora cero. ¡FELIZ AÑO NUEVO! Es la frase mil veces repetida al infinito. Ahora las sirenas no son las mismas de antes; ahora son las que indican un siniestro, llamando a los voluntarios bomberos al cumplimiento del deber que ellos mismos se han impuesto. Eran las 02:10 hrs. Se quemaban los castillos de madera de la barraca Schulze de Avenida Brasil 2069, que comenzaban a arder tal vez debido a la caída de algunos de los millares de fuegos de artificio con que aquella noche fue recibido el año, que a pocas horas iba a pasar a la historia como fecha de tristeza para los porteños. Las llamas tomaron en corto tiempo gran incremento y cuando ya se creía dominado el incendio, el fuego que había avanzado hacia el interior de la barraca permitió la inflamación de materiales depositados en los patios y bodegas del departamento de caminos, que tenía su almacén a los pies de la barraca y con entrada por calle Blanco 2064. Ahí, a espaldas de las autoridades habían sido depositadas varias toneladas de dinamita, 20 cajones de pólvora, fulminantes, tambores de petróleo, parafina y bencina. La presencia de los explosivos no fue advertida en ningún momento, razón por la cual esta falta de conciencia y negligencia criminal de los cuidadores del depósito engañó a los jefes bomberiles quienes no tomaron las precauciones debidas ante el peligro ignorado, entregándose de lleno los Bomberos porteños de las diversas Compañías a circunscribir la acción del voraz incendio. Por tal razón al quemarse la pólvora y hacer explosión la dinamita allí depositada, se produjo la gran catástrofe que está aún fresca en la mente de los voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso. Eran las 03:04 hrs. del 1º de enero de 1953, cuando ocurrió la tragedia que sumió en el dolor a centenares de familias de la ciudad al perecer en ella alrededor de 50 personas y quedar heridas numerosas otras cuyo número fue calculado en aproximadamente 350, de las cuales varias eran de suma gravedad. Treinta y seis mártires del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso duermen definitivamente en el umbral de la eternidad. Voluntarios del ideal, de la abnegación y el desinterés, los que murieron en esa madrugada. Y arriba, más allá de las nubes, por encima de todo, y más allá de la nada, las sirenas de la gloria pusieron en actitud de alerta a los mártires que partieron antes, para recibir con el silencio majestuoso de la muerte la llegada de esa nueva legión. Fue amarga y triste la partida repentina en la madrugada del nuevo año: para la esposa que recibió el beso precipitado de un “¡Hasta luego!” que se hizo eterno; para el hijo que sintió fugazmente la mano paterna en la cabecita dormida, como un aleteo de cariño y amor; para la madre anciana que escuchó el rápido alejamiento de esos pasos que corrían hacia la noche sin aurora. Incinerados sus cuerpos, carbonizadas sus ropas de labor, desdibujadas sus facciones por el zarpazo ardiente del enemigo tradicional, han hecho florecer en los labios calcinados una sonrisa de orgulloso desdén para enfrentarse con el más allá. Murieron físicamente como bravos; cayeron en su ley, abatieron sus envolturas materiales proclamando el ideal que desbordó sus existencias. Ahora descansan. Habían cumplido una labor titánica al mando del Segundo Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso José Serey Sagredo quien en su calidad de tal dirigía las faenas bomberiles por el lado de calle Blanco. S.E. el Presidente de la República, Excmo. Señor Carlos Ibañez del Campo arribó al puerto de Valparaíso quien se impuso, en el terreno mismo, de la magnitud de la tragedia. Acudió también acompañado del Alcalde de Viña del Mar, Señor WIadimir Hüber y del Director del Hospital Carlos Van Buren, Doctor Raúl Palma, a ese establecimiento para visitar a los heridos de la catástrofe, ya que allí quedó la mayoría de ellos. Concurrieron a los funerales el Presidente de la República y sus Ministros de Obras Públicas, de Hacienda, Interior, Educación y Justicia. A nombre del Gobierno, que decretó duelo nacional por tres días, el Ministro del Interior, Señor Guillermo del Pedregal, despidió los restos. Tanto la 8ª como la 10ª Compañías colocaron una placa, como homenaje respectivamente, en la calle Blanco con Avda. Brasil, a fin de recordar a la ciudadanía el sacrificio de los 36 voluntarios que dan honor al Cuerpo de Bomberos y gloria a sus Compañías.




LOS 36 BOMBEROS FALLECIDOS

(recuerde hacer clic en la imagen para agrandar)






La tragica ceremonia fúnebre de los bomberos mártires




1 DE ENERO DE 1953

“La noche del Año Nuevo se tiñó con rojos resplandores de tragedia”.

(http://1.bp.blogspot.com)



 La madrugada del 1 de enero de 1953 alrededor de las 02:00 horas, el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso acudió a la primera Alarma de Incendio del nuevo año, el fuego hizo su aparición en la barraca Schulze ubicada en avenida Brasil esquina de calle Freire.

El incendio, como tantos otros, fue rápidamente dominado y nada hizo suponer la dantesca tragedia que arrebataría la vida a 36 voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso. Cuando el reloj marcó las 03:04 horas sobrevino la explosión transformando una noche de buenaventurazas en absoluta tragedia.

RELATO DE UN CAPITAN DE 38 AÑOS

...Soy René Gallardo Kötz, Bombero.

El 1 de enero de 1953 tenía 38 años de edad y asumía la capitanía de la 10ª Compañía. Hasta aquel entonces me había desempeñado como ayudante del 2º Comandante don José Serey Sagredo. ¿Qué habrá sido de él?. La emoción lo embarga y calla.

Me encontraba en casa celebrando el año nuevo y mi sexto año de matrimonio junto a mis hijos de 2 y 4 años. Vivía en la calle Héctor Calvo del cerro Bellavista. (calle que coincidentemente lleva el nombre del joven mártir de la 10ª fallecido en el incendio de calle Rodríguez entre Chacabuco y Pedro Montt la noche del 13 de diciembre de 1948).

Cuando sonó la sirena me asomé inmediatamente para ver lo que ocurría, tomé mi chaqueta y casco y partí al incendio, era uno más. El incendio fue como tantos otros, a las 03:04 horas me acerqué al 2º Comandante Serey para informarle que el incendio ya estaba controlado, allí sobrevino la explosión!. Desde calle Blanco volé hasta la bodega Cánepa donde me azoté contra las cortinas. Sufrí un par de magullones, pero inmediatamente me incorporé y comencé a buscar a mis Tenientes, no había ninguno, no encontré a nadie, todos habían fallecido. Nadie quiere perderse la primera lista del año, y a aquel incendio habían llegado casi todos.

Esa noche no pudimos pasar lista ¿A quién se la pasaríamos?. El que no estaba en el Hospital, estaba muerto. Diez de mi Compañía eran los fallecidos en acto de servicio. Aquella noche supe lo que era sentir la garganta apretada.

¿Qué vi esa noche?... ¡Horrores!. Perdone, ha pasado tanto tiempo, pero aún me brotan las lágrimas. No podré olvidar jamás a esos muchachos que ardían envueltos en llamas sin que pudiésemos hacer nada. Aquella noche vi a los curiosos como sonámbulos sin rumbo con sus espaldas ardiendo.

Cuando llegamos al Hospital a todos nos pusieron una inyección, al interior de una de las salas de urgencia oí a uno de mis compañeros quien atormentado por el dolor suplicaba “¡Mátenme, mátenme!”

El Hospital me encontré con el Dr. de Compañía Jorge Soto Moreno, había sido alcanzado por la explosión y aún andaba de smoking. Al no encontrar a todos mis voluntarios en aquel lugar, regresé al lugar de la explosión, no pude reconocer a nadie, todos estaban negros y brillantes, algunos irreconocibles. Los funerales fueron muy tristes, muchas de las urnas no llevaban nada dentro.

Soy un sobreviviente, sufro de una distonía de torsión, no sé muy bien lo que significa aquello, pero no puedo mantenerme mucho rato de frente, después de un par de segundos giro automáticamente. Nunca me recuperé. (1)

UN VOLUNTARIO DE 24 AÑOS

Soy Eduardo Ramos Castro, una vez tuve 24 años y un terno de novio. Me había casado en la navidad de 1952, y me iría de luna del miel el 1 de enero del 53’.

Al oír la sirena partí de inmediato al incendio. Entonces sobrevino la explosión, volé por los aires, cuando recuperé el conocimiento me vi medio muerto tendido sobre una ruma de escombros en llamas... ¡Gritaba!. Mi padre murió mártir. No me va a creer, mi padre me salvo y me saco de entre las llamas y el humo, ahogándome logre llegar desde calle Blanco hasta la avenida Errázuriz. (Bernardo Ramos de la misma Compañía fallece junto a Héctor Calvo en el incendio calle Rodríguez entre Chacabuco y Pedro Montt la noche del 13 de diciembre de 1948).

Al mirarme las manos vi que solo llevaba colgajos de piel, no sentía dolor. Precisamente en aquel momento pasó un automóvil conducido por jóvenes... paró y al ver sus rostros de espanto, supe que lo mío era grave.

Al llegar al hospital pedí a un amigo que avisara a mi casa que estaba vivo, anotó el teléfono en una caja de fósforos que después perdió, nunca llego aquella noticia a mi hogar, en ella me dieron por muerto.

El cuidador de la bodega nos advirtió que en ella se guardaban explosivos mientras rescatábamos sus cosas.

Aún tengo una cicatriz en mi mentón, manchas en mi nariz y en las manos. Una vez tuve 28 años y sobreviví a la tragedia más grande de mi vida.

ALFREDO BLANCHAR DE LA QUINTA COMPAÑÍA BOMBA“POMPE FRANCE”.

Fuimos de los primeros en llegar al incendio. Al momento de la explosión me encontraba en el techo de la barraca Schulze junto a mis compañeros Carlos Venegas, Roberto Murgues y Ramón Casacuberta. Todos lograron sobrevivir.

Recuerdo que toda la estructura en que estábamos se desarmó y caímos. Yo sólo vi unos espejismos, sombras y a tientas salí del lugar y me dirigí a mi casa del cerro Mariposa. Me salieron a encontrar mi esposa y mis familiares. Afortunadamente, me lograron salvar el ojo izquierdo, gracias a un medicamento que me trajeron desde Argentina. Lamentablemente, perdí totalmente el oído de ese lado...


Los Muertos en Acto de Servicio son:


De la Sexta

Guido Malfatti Paolinelli.

Paolo Scorza Roi

Humberto Gaggero Capellaro

De la Séptima.

Rufino Rodrigo R.


De la Octava

José Serey Sagredo (2º Comandante)

Guillermo Balbontín S.

Lautaro Barrientos B.

Leandro Escudero C.

Joaquín Fuenzalida G.

Albino Gómez O.

José Pereira S.

Jorge Robles S.

Carlos Silva C. (Padre)

Carlos Silva V. (Hijo)

Jorge Thibaut S.

Galvarino Vera M.

Hernán Viejo L.

Rubén Zamorano B.

Luis Fuster G.

Luis García P.


De la Décima

René Carmona Corvalán

Juan Contreras Fernández

Jaime Rojas Rojas

Carlos Figueroa Pinilla

Carlos López González

Julio Gallagher Maureira

Jorge Rubio Ramírez

Luis Pinto Gómez

Jorge Candia Pérez

Gustavo Covarrubias Díaz


De la Undécima

Alfonso Agüero Pérez

Fernando Aguiló Muñoz

Edwin Glaves Espejo

Robert Glaves Espejo

Hugh Honeymann Hills

Roberto Layera P.


(1) Don René Gallardo Kötz se convirtió en un destacado Capitán de la Décima llegando a servir en el cargo de Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, fallecido hace algunos años. Hoy la Brigada Juvenil de la 10ª Compañía lo recuerda llevando su nombre y cosechando en los más jóvenes el espíritu bomberil que más tarde germinará en extraordinario servicio.