EL GRAN INCENDIO DE VIÑA DEL MAR DE 1968, 26 DE ENERO



El 26 de Enero de 1968, después de corrido El Derby en el Sporting Club de Viña del Mar los cuidadores juntaron los boletos y desperdicios y los quemaron: Las llamas tomaron rápido crecimiento y papales encendidos cayeron en árboles del Granadilla Country Club llegando a áreas verdes vecinas. Las llamas subieron las colinas por Santa Inés y al día siguiente arrasaron los bosques y matorrales atravesando el camino y prendieron fuego casas de la población Gomez Carreño. La falta de agua en los lugares altos, el fuerte viento y el calor ayudaron en la propagación del fuego. Primero se quemaron 42 casas con 680 damnificados. Se temió que el fuego avanzara a los cercanos polvorines de la Armada ubicados en el sector Las Salinas. En los mismos días hubo 4 incendios forestales en las partes altas de Viña del Mar, dos en fundos de Limache y uno en Quillota.

(DESASTRES ECOLOGICOS Y SOCIALES DE LOS INCENDIOS DE VEGETACIÓN EN LA ZONA MEDITERRÁNEA DE CHILE, Víctor Quintanilla Pérez, Departamento Ingeniería Geográfica, Universidad de Santiago de Chile, www.elistas.net)




Recordando el incendio ocurrido en Viña del Mar en 1968

(www.redtic.bomberos.cl, 13-05-2011)

Las grandes catástrofes dejan enseñanzas imborrables en las personas que vivieron una emergencia en algún momento determinado. Un ejemplo de esto, fue la creación del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, el cual se formó tras un gran incendio ocurrido el 30 de junio 1851.

Un caso parecido es el que ocurrió el viernes 22 de enero de 1968, cuando un gran siniestro arrasó con 142 casas ubicadas en el sector alto de Viña del Mar, denominado como Gómez Carreño y que además puso en peligro el polvorín de la Armada en el fundo Naval de Las Salinas.

Tal fue la emergencia que tras este siniestro se conformó la Quinta Compañía del Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar, entidad que se encargó de socorrer los diversos sucesos que se producen en la mencionada zona de la ciudad jardín.

Aquel día mientras los veraneantes llegaban en masa a esta connotada ciudad de la Región de Valparaíso, también se corría el gran premio de hípica en el emblemático Sporting Club, construido en 1882.

Las expectativas de esta competencia generaron el revuelo de todos los habitantes de la ciudad jardín, quienes se dirigían hasta las dependencias del nombrado centro social y deportivo para ver finalmente coronarse como campeón al caballo Laviatán.

Con el transcurrir de las horas la gente poco a poco fue desalojando el lugar donde se desarrolló la competencia y los trabajadores de aseo comenzaron a realizar sus labores, entre ellas juntar todos los papeles que se encontraban dispersos en el suelo para después quemarlos.

Mientras realizaban esta operación, las llamas de la basura que se encontraba en combustión, rápidamente comenzaron a incrementarse hasta que el fuego se hizo más extenso gracias al viento sur que reinaba en el ambiente, el cual fue el ingrediente preciso para que los papeles inflamados se movilizaran hasta los árboles cercanos al club Granadilla Country Club.

Esta quema “controlada” comenzó a tomar dimensiones monumentales, en que el fuego se encargó de consumir todo lo que había a su paso hasta llegar a unos pastizales densamente poblados por teatina, (planta gramínea cuya paja se emplea para confeccionar sombreros), haciendo que la situación fuera insostenible.

En este contexto, las cuatro Compañías de Bomberos que conformaban la institución salieron raudas al sitio donde se desencadenaba el caos, donde el fuego parecía ganar su primera batalla, al consumir todo lo que había a su paso y peor aún, dejando a más de 600 pobladores sin su vivienda.

Apoyo de otros Cuerpos de Bomberos

Mientras los voluntarios armaban líneas con agua y trataban de controlar las llamas, poco a poco fueron llegando entidades bomberiles aledañas, en que su apoyo se hizo vital para poder controlar el mayor siniestro que afectaba a los habitantes viñamarinos.

Fue así como el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso también se hizo parte de esta emergencia y despachó a las once Compañías de Bomberos que en aquel entonces conformaban a la entidad bomberil más antigua de Chile.

Pese a esto, el fuego parecía que a cada segundo tomaba más fuerza y arremetía sin contemplaciones sobre los inmuebles, los cuales completamente indefensos se rendían frente a las altas temperaturas y las llamas que con el transcurrir de las horas se incrementaban cada vez más.

Es por esto, que la ayuda de los voluntarios porteños se hizo escasa, por lo que se tuvo que pedir ayuda a Quilpué y Villa Alemana, concurriendo los carros bombas de la Primera Compañía de cada institución.

Todo el mundo temía que el incendio –que tras cinco días pudo ser controlado- se extendiera todavía más y alcanzara los polvorines de la marina que estaban ubicados en Las Salinas. Ese temor hizo que el Comandante de la Primera Zona Naval ordenara el acuartelamiento general del personal de la marina y enviara un gran número de tropa a proteger los polvorines. A esta altura del desarrollo del acontecimiento había casi 1.000 hombres trabajando para controlar el fuego.

Ayuda de Santiago

Un llamado a Santiago encendió las alarmas del Cuerpo de Bomberos de la capital, en donde el Comandante de la época, Luis de Cambiaire Duronea, despachó tres carros bombas a la ciudad de Viña del Mar, con el fin de apoyar las labores bomberiles que se encontraban desarrollando el resto de los voluntarios.

Después de cinco días se pudieron sofocar las últimas brasas que aún quedaban encendidas, dejando una serie de conclusiones en los voluntarios que acudieron al mayor siniestro ocurrido en Viña del Mar.

Una de ellas fue la creación de una nueva Compañía de Bomberos, idea que también fue motivada por un grupo de personas que al ver el daño causado tras este siniestro, no lo dudaron dos veces y comenzaron a realizar las gestiones para conformar esta nueva unidad que atendiera los sucesos ocurridos en el sector poblado de Gómez Carreño.

Finalmente el 3 de mayo de 1969 entra en servicio la Quinta Compañía del Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar, Bomba Almirante Luís Gómez Carreño, transformándose en un pilar dentro de los habitantes de la ciudad jardín, al tener como idea original la conformación de una unidad especializada en el combate de incendios forestales, que con el paso de los años no sólo atiende este tipo de emergencias, también rescates y llamados con materiales peligrosos, transformándose en un eje central para la sociedad viñamarina.